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El impacto de las bebidas azucaradas

El consumo de bebidas azucaradas (refrescos de extractos, refrescos de zumo de fruta, bebidas energéticas, tés envasados y zumos comerciales, entre otros), incrementa el riesgo de padecer obesidad y diabetes tipo II.

Además, su consumo también está relacionado con aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, caries, gota, hipertensión arterial e hipertrigliceridemia, entre otros.

Te quedas boquiabierto…¿verdad?

Son conclusiones que muestran diversos estudios (aquí,aquí y aquí).

Los mecanismos que pueden explicar los efectos negativos del consumo de bebidas azucaradas son varios; los picos repetidos de insulina; la falta de compensación calórica tras su consumo; su bajo poder saciante; y su acción sobre el aumento de las señales de hambre son algunos de ellos.

Sin embargo, a pesar de conocer esta realidad escalofriante, su consumo sigue siendo muy elevado, y sin duda alguna esta seguirá siendo la tendencia si no se adoptan medidas que frenen a quienes están deseosos de incrementar sus ventas.

El alza en su consumo no se ha dado únicamente en adultos, si no que durante los últimos 60 años, su ingesta en niños y adolescentes también se ha disparado, contribuyendo a las actuales cifras de obesidad infantil.

En este estudio publicado en 2010, se concluye que nada más y nada menos que 184.000 de las muertes anuales pueden atribuirse al consumo de bebidas azucaradas. ¿Impactante?

Las bebidas azucaradas son relativamente baratas, su disponibilidad y accesibilidad es fácil, y la publicidad para su consumo es desorbitada; factores que podrían llegar a explicar las elevadas cifras de consumo actual-el 50% de la población estadounidense consume refrescos-.

En España, según el Informe de consumo de alimentación de 2014, el consumo per capita de bebidas refrescantes fue de 42,04 l/persona/año, siendo las bebidas de cola las más consumidas (51,1%). De los diversos tipos de bebidas de cola que existen más de la mitad se consumió en forma de bebida de cola normal (con azúcar y cafeína).

En relación a la publicidad, conocemos que en 2010 los adolescentes estadounidenses vieron unos 406 anuncios sobre bebidas azucaradas; una cifra preocupante si tenemos en cuenta la influencia que tienen estos sobre su consumo, y este último sobre la salud.

Por otra parte, las porciones estándar de estas bebidas han ido aumentando a partir de los años 5o. Antes de 1950, la porción habitual era de unos 140 ml, mientras que en la actualidad contamos con porciones XXL, de 600 ml o más.

Si además tenemos en cuenta que la tónica habitual de las típicas cadenas de comida rápida no es otra que la de promocionar con sus menús la recarga gratis de refrescos, podemos entender el aumento de la cantidad consumida. Sobre este tema habla Juan Revenga en esta entrada.

 

 Pero…¿Y qué contienen estas bebidas para provocar estos efectos?

 

Este tipo de bebidas se caracterizan por tener un elevado contenido en azúcares, ya sea en forma de sacarosa, fructosa,jarabe de maíz alto en fructosa u otros edulcorantes con efectos metabólicos similares.

Cada bebida suele contener unos 12 g de azúcar por 100 ml o lo que es lo mismo unas 8 cucharaditas de azúcar por envase (35-40g de azúcar).

Como podéis ver en la siguiente imagen (extraída de la webdirecto al paladar), los zumos y los batidos, opción muy habitual en las meriendas de los más pequeños, contiene incluso más azúcar que la propia Coca-Cola, razón por la que no se recomienda su consumo.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo diario de azucares libres no supere el 10% de la ingesta calórica y declara que incluso una reducción por debajo del 5% produciría beneficios adicionales para la salud.

Al consumir una lata de Coca-Cola aportas a tu cuerpo 35g de azúcares. Esto supone un aporte del 7% de la ingesta calórica para una dieta de 2000 kcal. Si a este aporte le sumas la toma de algún otro producto con azúcar (galletas, zumo comercial…), no será difícil que superes las recomendación de la OMS.

Teniendo en cuenta la elevada cantidad de azúcar que contienen estas bebidas y el consumo que la población tiene de estas, tampoco es de extrañar que las bebidas azucaradas sean la mayor fuente de azúcar de la dieta de adultos y niños.

El elevado aporte de azucares condiciona que sean bebidas con un alto aporte energético (140-150 kcal por lata) en forma de calorías vacías, es decir muchas calorías con pocos o ningún nutriente de interés (fibra, proteínas, vitaminas, minerales…).

Otra particularidad de algunas bebidas azucaradas como los refrescos de zumo o de extractos (bebida de cola), es su contenido en ácido fosfórico (E-338), aditivo que favorece ladesminarilazación osea al desequilibrar el balance orgánico de calcio.

Además, algunas bebidas refrescantes contienen oxalatos, compuestos que impiden la absorción del calcio, y que pueden dar lugar a alteraciones renales.

El elevado aporte de calorías, el alto contenido en azúcares añadidos, la presencia de aditivos como el ácido fosfórico, y el bajo poder de saciedad son algunas de las características que pueden explicar los efectos negativos del consumo de refrescos azucarados y otras bebidas de características similares.

¿Y cuáles son los efectos de las bebidas refrescantes sin azúcar?

 

Al hablar de bebidas refrescantes sin azúcar me refiero a las bebidas comúnmente conocidas como “refrescos light”; tales como la Coca-Cola light o zero, el red bull sin azúcar, la fanta free o el aquarius libre de azúcar, entre otros.

Estas bebidas tienen propiedades organolépticas similares a las azucaradas, pero se distinguen de estas últimas en la sustitución del azúcar por edulcorantes sin calorías, de ahí que suelan aportar cero calorías.

En su fabricación,adicionan edulcorantes acalóricos, tales como el aspartamo o acesulfamo K, así como otros aditivos que contribuyen al las características finales del producto.

Que sea sin azúcar y sin calorías, ha conducido a muchos (compañías de refrescos principalmente) a promocionar la sustitución de las bebidas azucaradas por estas otras.

Sin embargo, esta estrategia no es la más acertada ni la más adecuada para solucionar el problema del sobrepeso, la obesidad y/o la diabetes.

Y es que, aunque no contamos con muchos estudios que analicen los efectos del consumo de los “refrescos sin azúcar”, alguno de ellos sí muestra que el consumo regular de estas bebidas puede aumentar el riesgo de sufrir diabetes tipo II.

El mecanismo que lo produce no esta claro y es controvertido, pero algunos se atreven a decir que los edulcorantes presentes en los mismos podrían aumentar la preferencia por alimentos dulces y potenciar el apetito.

Otros señalan que la relación entre el consumo de refrescos y la aparición de diabetes tipo II podría deberse a que la ingesta de estos refrescos es superior en aquellas personas que presentan factores de riesgo como obesidad y/o la pre-diabetes.

Por otra parte, aunque estas bebidas no contienen azucares, sí presentan compuestos como el ácido fosfórico, el cual como he señalado anteriormente puede favorecer la desmineralización de la masa ósea.

Es por ello que aunque aún no conozcamos bien los mecanismos que explican estas relaciones, fomentar el consumo de refrescos sin azúcar para reducir el de bebidas azucaradas, no debe ser la estrategia a seguir.

¿Por qué hay noticias que relacionan el consumo de refrescos con efectos beneficiosos para la salud?

 

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Existen porque se hacen estudios que están respaldados y financiados por empresas del sector, es decir por compañías que venden estas bebidas.

Por tanto, los resultados que se obtengan de dichos estudios deberán ser favorables si quieren tener una fuerte repercusión en los medios y favorecer así su venta y consumo.

Esto no debería de estar permitido, pero como ocurre con muchísimas otras cosas sí lo está, y así fue observado en este estudio: conflictos de intereses financieros y de sesgo de información en relación a la asociación entre bebidas azucaradas y el aumento de peso. 

Una de las conclusiones del estudio fue que era cinco veces más frecuente que los resultados afirmen que no hay relación entre el consumo de estas bebidas y el incremento de peso si el estudio estaba financiado por la industria.

En resumen y tal y como dice Julio Basulto en este post, algunos estudios publicados en revistas científicas serias pueden estar distorsionados en pro del beneficio de quien lo escribe, quienes lo financian… o de ambos.

¿Qué soluciones hay para reducir el consumo de estas bebidas?

 

Podemos afirmar que la disminución de bebidas azucaradas reducen la prevalencia de obesidad y las enfermedades asociadas.  Pero…¿Y Cómo podemos reducir el consumo de estas bebidas?

Algunas de las medidas adoptadas por diversos países son las siguientes:

  • Añadir un impuesto sobre las bebidas azucaradas.

Algunos expertos opinan que esta estrategia podría estar más orientada a aumentar los ingresos que a reducir su consumo y promocionar la salud.

Sin embargo, en algunos países como México, esta medida sí parece haber tenido resultados positivos, reduciéndose en un 12% las ventas de bebidas azucaradas. Puedes conocer este dato pinchando aqui.

  • Prohibir la venta de bebidas azucaradas en escuelas, retirándolas de las máquinas expendedoras y sustituyéndolas por otras bebidas como agua, jugos de fruta 100% o leche.
  • Restricción en la publicidad de bebidas azucaradas ; haciendo especial hincapié a la destinada al publico infantil.
  • Normas de etiquetado para concienciar sobre sus propiedades nutricionales y ayudar así a disminuir su compra y consumo.

Además de incrementar el precio de estas bebidas, regular su publicidad, prohibir su venta en escuelas y adoptar nuevas normas de etiquetado..¿Qué otras medidas pueden ayudar?

  • Promocionar el consumo de agua.

¿Por qué una botella de agua puede llegar a costar lo mismo o a veces incluso más que un refresco?

El agua debe ser nuestra bebida de elección. 

Además, debe quedar claro que el agua del grifo salvo en contadas ocasiones, cuenta con unas características de calidad y seguridad óptimas, además de ser más económica y respetuosa con el medio ambiente que la embotellada. Por lo que, no hay excusas para beber agua.

  • Fabricación por parte de la industria de otras bebidas refrescantes que no contengan nutrientes y/o compuestos superfluos. ¡Vaya reto, eh!
  • Restricción de la venta de Refrescos en escuelas, hospitales, residencias y otros lugares donde la educación nutricional debe ser un pilar fundamental para promocionar la salud.

Como dice la célebre frase de Albert Einstein
“Dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás; es la única manera”

Si queremos concienciar a la población general sobre el impacto de los refrescos, me parece muy incongruente ver como médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios toman estas bebidas en el entorno laboral.

  • Regulación del tamaño de las porciones servidas y de las promociones de recargas gratis en cadenas de restauración.

He podido comprobar de primera mano como dentro de estas promociones no se incluye al agua. Si quieres más agua, te la tendrás que pagar. Pero si quieres un refresquito gratis…toma refresco!

Sin ninguna duda estas tácticas fomentan no solo el consumo de estas bebidas, si no también la cantidad que se toma de ellas.

¡No te dejes engañar por estas promociones!

  • Enseñar a los consumidores a través de diversos medios (colegios, asociaciones de padres, radio, televisión…) a elaborar bebidas refrescantes caseras que sean saludables.

Cuando hablamos de bebidas refrescantes pensamos en las bebidas azucaradas o edulcoradas artificialmente, sin embargo la posibilidad de preparar una bebida que nos refresque con ingredientes saludables es posible.

Dos compañeras de profesión, Laura Saavedra (@laurascasanova ) y Victoria Fagúndez (@Vik_Fagundez) fueron promotoras de la iniciativa elabora tu #RefrescoCasero que podéis leer en este post.

Además, podéis sacar más ideas sobre la elaboración de refrescos caseros en este otro post de 24 zanahorias. 

Quick & easy flavoured water

Agua con fruta del blog de Jaime Oliver

  • Incluir en las máquinas de vending otras bebidas y productos sin azúcares añadidos ni edulcorantes acalóricos; tales como infusiones, té, café, descafeinados, zumos 100% naturales o fruta entera, entre otros.

  • Y sobre todo…EDUCAR, EDUCAR Y EDUCAR.

En conclusión, el consumo regular tanto de bebidas azucaradas como de bebidas endulzadas con edulcorantes acalóricos se relaciona con la aparición de patologías.

Por tanto, al contrario de lo que suelen repetirnos los productores de estas bebidas con sus “emocionantes anuncios”, consumir refrescos no es sinónimo de felicidad. ¡Qué no te engañen!

Antes de terminar, me gustaría pediros vuestra colaboración en la encuesta desarrollada por la  Clínica Cinusa, cuyo objetivo principal es conocer el consumo de bebidas azucaradas y su relación con el desarrollo de enfermedades de impacto.

Puedes acceder a ella pinchando aquí, te llevará muy poco tiempo y a cambio estarás contribuyendo al desarrollo de una nueva investigación que nos dará nuevos datos sobre el tema desarrollado a lo largo del texto.

Para terminar y por si no os he hecho reflexionar lo suficiente, os animo a ver el siguiente video.

¿Más videos de este tipo ayudarían a disminuir el consumo de estas bebidas?

¿Qué otras medidas pueden contribuir a reducir el consumo de bebidas azucaradas?

 

Si te ha gustado esta entrada, ayúdame a difundirla.

Gracias!!!

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