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Cómo fomentar una relación sana con la comida en los niños

Una de las grandes preocupaciones de mamás y papás es la salud de nuestro hijo, en la que influyen muchos factores, entre los que se encuentra la alimentación. Por eso, desde el momento en que el bebé empieza a comer alimentos sólidos las preguntas sobre este tema se disparan en la familia. ¿Cómo garantizar una relación saludable con la comida en mi hijo? ¿Cómo conseguir que mi hija coma de todo? ¿Qué alimentos son más saludables? Entre otras muchas cuestiones que darían para llenar este artículo fácilmente.

Pero cuando pretendemos instaurar una alimentación sana en nuestros hijos e hijas, no sólo importa que alimento le ofrecemos para que se lleve a la boca. Nuestras conductas y actitudes en relación a la alimentación tienen un gran peso en su educación alimentaria, y por eso, tenemos que prestarles mucha atención. ¡Vamos a verlo!

1.Comunicación efectiva alrededor de la mesa. Es importante que escuchemos las necesidades de los peques. En ocasiones, si valoramos que lo que quieren no corresponde con lo que necesitan (por ejemplo desayunar todos los días galletas), tendremos que comunicarles de una forma asertiva los motivos (adaptando el lenguaje a la edad del peque) y ofrecer alternativas que les gusten y, a la vez, les ayuden a comer de forma saludable.

De la misma forma, cuando veamos que comen alimentos menos sanos porque se los han dado los abuelos, en un cumple o en una salida con amigos, es importante no enfadarnos con ellos o trasladarles nuestra preocupación. Pues, en todo caso, y solo si vemos que realmente afecta a su salud, a quién tenemos que comunicar nuestra preocupación es a los adultos.

A la hora de transmitirles cómo nos gustaría que comiesen es clave no caer en normas estrictas y fomentar una alimentación rígida, por ello es interesante sacar de nuestro vocabulario palabras como “siempre”, “nunca”, “nada”. Pues no es lo mismo decir: ‘hoy no quiero que te comas un helado’ que decirle “no debes comer nada de azúcar

Junto con todo esto, en el momento de las comidas es importante mantenernos calmados, preguntarles qué les parece la comida, cuánta hambre tienen etc. Y, sobre todo, evitar elogiar, ‘qué bien, te has comido todo’, o regañar, ‘no has comido nada, tienes que comer más

  1. Respetar las señales de hambre-saciedad. Todos los peques (salvo que tengan alguna alteración de salud), son capaces de regular lo que comen a través de sus señales innatas de hambre-saciedad. Por eso es importante no obligarles a comer cuando nos muestran que no quieren más. Tampoco tratar de distraerles para que coman.

Todas estas conductas harán que a medio-largo plazo, pierdan esa regulación innata para comer.

Si ves que de forma habitual no tiene apetito, es importante que lo comentes con su pediatra. Pero si simplemente ves que, a veces, come más y otras menos, y además está alegre, confía en su instinto.

En resumen, se trata de que nosotros elijamos lo que les damos de comer pero no las cantidades que comen.

  1. No premiar ni castigar con comida. Es importante no vincular alimentos o comidas a premios, por ejemplo ‘si te portas bien te compro una chuche’, o a castigos, ‘si no te comes todo no vamos al parque’, para evitar que se creen conexiones inadecuadas entre las emociones y la alimentación. Pues se trata de que los peques disfruten de las comidas sin miedo ni culpa. 

Para lograrlo, tenemos que enseñar que alimentarnos es un acto de amor hacia nuestro cuerpo-mente y que no depende de si nos hemos portado bien, mal etc.

  1. Dar ejemplo. Este es de los puntos más importante. Pues si nosotros comemos alimentos de buena calidad, hacemos comidas saludables y, también, y no menos importante, disfrutamos en alguna ocasión de comidas menos sanas, ellos lo imitarán. Es cierto que es algo que no se da de un día para otro. Requiere de mucha constancia. Pero si lo hacemos porque nos gusta y porque forma parte de nuestro estilo de vida, lo haremos de forma espontánea y nuestro peque, poco a poco, también lo hará.

Recuerda que pueden pasar periodos en los que rechacen alimentos, tengan menos apetito o no quieran comer ciertas comidas. En lugar de “pelearte” para que coma, trata de buscar soluciones empáticas y respetuosas.

  1. Evita hacer dieta. Si queremos que los peques no se alimentan de la cultura dieta y de todos sus efectos negativos, lo más importante es que en casa no se usen estas como medio para adelgazar, perder peso etc.

Pues como te decía en el punto anterior, de dar ejemplo, los niños son esponjas y lo aprenden todo de nosotros. Si te escuchan con frecuencia ‘No puedo comer x porque engorda’, ellos también lo creerán.

Por todo ello, mejor apostar por un hogar sin dietas tal y como te invito a hacer con mi ebook.

  1. Elaborar comidas variadas, atractivas y saludables. Planificar el menú o tener pensadas una serie de comidas para hacer platos variados, atractivos y sanos es una de las claves para comer sano. También, es importante hacerles partícipes de  las comidas. En función de la edad podemos involucrarles en acciones relacionadas como la compra, limpiar los alimentos, poner la mesa etc. Piensa que si se sienten parte del proceso, su motivación será mayor.
  2. . Poner alimentos saludables a la vista. Junto con todo lo anterior, es muy interesante que nuestros peques se rodeen de estímulos que les ayuden a comer sano. Si por ejemplo quieres que coman fruta, pon un frutero a la vista. O si quieres que coma verdura, pon en el centro de cada comida una ensalada.

Si quieres aprender más, tener recursos prácticos y contar con las estrategias más efectivas para que los niños coman sano sin presiones, ya te puedes apuntar a mi nueva masterclass: APRENDE A ENSEÑAR A LOS NIÑOS A COMER SANO. Puedes apuntarte antes del 14 de diciembre. ¡¡Las plazas son muy limitadas!!

Como ves, tu comportamiento puede ejercer una gran influencia en la alimentación de tu hijo, además de contribuir a qué toda la familia adoptéis unos hábitos de alimentación saludable. Se trata de pequeños gestos, pero con un gran impacto. ¿Te animas a ponerlos en práctica?

 

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