aprender a comer sano sin dietas

Características de la consulta de nutrición para romper con las dietas

Aprender a comer de forma saludable suele ser el primer paso para lograr los distintos objetivos nutricionales de cada persona, ya sea adelgazar o coger peso, hacer frente a patologías o a transtornos alimentarios, lograr metas deportivas, etc. Pero con independencia del propósito, la base, siempre, debería ser una buena alimentación para fomentar la salud.

Por eso, defiendo las consultas de nutrición sin dietas y me dedico a divulgar esta forma de trabajar pero también esta forma de alimentarse.

Si como profesional eres partidario de esta filosofía y como paciente buscas una consulta de nutrición que trabaje desde esta perspectiva, aquí tienes los puntos clave que tienes que tener en cuenta al definir o escoger tu consulta de nutrición:

1. Estar convencido de que las dietas no funcionan, que pueden perjudicar incluso más y que existe otra forma más sostenible, placentera y efectiva de cambiar los hábitos alimentarios. Esta creencia es clave tanto para el profesional como el paciente.
Ambos debéis estar convencidos de que este es el camino a seguir, de esta forma será más fácil adaptar la alimentación del paciente a sus necesidades y que él, poco a poco, consiga sus objetivos nutricionales y se sienta satisfecho con los avances logrados.

2. Explicar bien el método de trabajo y los beneficios de hacerlo así. Al iniciar un proceso de cambio de hábitos es importante conocer cómo lo vamos a hacer, por eso es imprescindible definir bien entre profesional y paciente el método de trabajo.

Igual que cuando contratamos cualquier servicio, se deja por escrito todo lo que incluye y lo que no, en la consulta se tiene que ofrecer la misma información y con el
máximo detalle posible.

Es normal que la mayoría de personas crean que la única forma de conseguir sus objetivos nutricionales es haciendo dieta. Incluso, yo me he encontrado con pacientes que tienen claro que desean aprender a comer de forma saludable, pero no pueden evitar pensar en el formato dieta. Y es que la cultura de la dieta está muy presente en nuestro día a día.  

Por eso, es bueno en la primera sesión, poner sobre la mesa los beneficios de trabajar sin dietas a corto y largo plazo. Explicar con detalle las ventajas de iniciar este proceso,
los baches que pueden surgir en el camino y como se van a enfrentar.

Como paciente, antes de empezar con un nutricionista, pregunta por su método de trabajo, hazle todas las cuestiones que sean necesarias, que no te quede ninguna duda. Es responsabilidad del profesional explicarte cómo vais a lograr tus objetivos nutricionales. E incluso, para estar seguro, busca opiniones de otros pacientes.

3. Dar protagonismo a la educación alimentaria. Aprender a comer sano es como aprender a conducir. Con conocimiento y práctica se puede aprender. Y, como ocurre con la acción de conducir, no solo es importante la teoría, sino pasar a la acción y repetir muchas veces la conducta hasta que se automatice.

Para ello, es importante usar una metodología con la que como profesional de la nutrición sitúes al cliente en el centro, dándole el poder de elegir y haciéndole el director de su proceso de cambio. Y como paciente, tienes que sentirte que eres tú el que está cambiando el rumbo de tus hábitos alimentarios.

4. Cambiar la comunicación. Las personas necesitamos sentirnos empoderadas, no esclavas de una alimentación en la que no podemos elegir con libertad.

Es por ello que la comunicación entre profesional y paciente debe caracterizarse por un tono colaborativo en lugar de uno directivo. No es lo mismo decir “Tienes que comer esto” que decir “qué te parece si introduces este alimento…”. También es necesario que se cree un clima de confianza, en el que plantear sin miedos y sin culpa, las dificultades para lograr algunos cambios, o reconocer cuando algunas pautas no se han puesto en práctica. El cambio necesita tiempo.

5. Tener recursos, herramientas y ejercicios para hacer sesiones que fomenten el aprendizaje efectivo. Es decir, la consulta tiene que resultar interesante y motivadora para poner en práctica los nuevos aprendizajes alimentarios. Cada sesión tiene que ser diferente y, a la vez, adaptada a las necesidades de cada persona.

Junto con todo esto y dado que la connotación negativa de las dietas suele estar muy ligada al peso, el cuerpo y la báscula…te animo, tanto si eres profesional como paciente, a dejar a un lado todos estos componentes, a huir de los objetivos de pérdida de peso y a centrar la atención en las conductas, en los hábitos, y en el bienestar emocional.

PD: Para los profesionales que queráis profundizar más en esta metodología de trabajo, el próximo 27 de octubre tendrá lugar la 5ª edición de la Masterclass Método para pasar consulta online sin dietas, que hasta el jueves, 21 de octubre la puedes conseguir con más del 15% de descuento. 

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