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La historia de una persona que tuvo sobrepeso

Perder peso es importante, pero lo es más mantener la pérdida en el tiempo, aprender durante el proceso de cambio y adoptar hábitos de vida saludables con los que te sientas cómodo y satisfecho.

 

El hombre protagonista de esta historia, nació en un pequeño pueblo de la provincia de Ávila en 1950, bajo el seno de una familia humilde, y rodeado de 6 hermanos más.

Su madre siempre le recordaba que su peso al nacer había sido demasiado alto, unos 5kg. Esta anomalía se denomina macrosomía fetal (peso al nacer mayor a 4.000-4.500g)

Algunos factores como la presencia de obesidad en la madre, la excesiva ganancia de peso durante el embarazo, y una diabetes mal controlada, pudieron ser algunas de las causas de su elevado peso al nacer.

¿Es la macrosomía fetal un factor de riesgo?

Además de serlo para la madre (desgarros, hemorragias, complicaciones con la anestesia…), hay diversos estudios que relacionan un peso al nacer alto con un mayor riesgo de que el bebé desarrolle diabetes, síndrome metabólico y obesidad en la infancia o etapa adulta, independientemente de si la madre presentaba o no diabetes u obesidad durante el embarazo (AEPED)

Coincidiendo con esta relación, él dice que durante su niñez siempre tuvo un peso corporal alejado de los estándares normales y se recuerda a sí mismo como un niño “gordito”.

 

¿Cuál fue su alimentación durante su etapa infantil?

No le cuesta recordar lo que comía cuando era pequeño, pues los alimentos de su dieta se podían contar con los dedos de una mano.

La base de su alimentación eran los derivados del cerdo. Me cuenta que “el tocino” solía estar presente en todas las comidas, y también alguna longaniza, aunque muy de vez en cuando, de ahí la célebre frase “Hay más días que longanizas”. Pues estos alimentos procedían de la propia matanza de los cerdos.

Además de estos básicos cárnicos, ricos en grasas saturadas, relacionadas con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares; los huevos y de vez en cuando algún pescado como el bacalao seco, completaban la lista de alimentos proteicos.

El único alimento de origen vegetal que dice haber comido en abundancia, es la patata, alguna verdura de tarde en tarde, fruta algo más, pero ni rastro de las legumbres. 

En esta época sí recuerda ser activo, pues las tareas del campo ocupaban una gran parte de su día a día a pesar de su corta edad.

 

¿Cuáles fueron sus hábitos durante su juventud?

A los 19 años aproximadamente, se trasladó a vivir a Madrid, y con este cambio empezaron a aparecer nuevos alimentos en su dieta.

Me recalca que siempre fue muy “melindres” con la comida, y que rechazaba muchos alimentos.

Dentro de los únicos alimentos que comía, se encontraba el arroz con pollo, la carne, el embutido, el pan y algo de fruta. Pero ninguna presencia de verduras y legumbres.

Durante este tiempo hasta los 30 años aproximadamente, su alimentación era escasa, monótona y poco saludable.

A pesar de ello, al comer pequeñas cantidades de alimentos, durante esta fase de su vida perdió el exceso de grasa que había acumulado desde el nacimiento, y llegó a tener un peso corporal normal.

¿Cuáles fueron sus hábitos durante su etapa adulta?

A partir de la treintena, coincidiendo con la salida de la casa de su madre y el comienzo de una vida en familia, su alimentación empezó a ser más variada, con un consumo mayor tanto de alimentos saludables (verduras, guisos de legumbres, pescados,…) como no saludables (bollería industrial, postres dulces, fritos…).

¡Ojo! una alimentación variada no es sinónimo de saludable.

Esta etapa, también vino caracterizada por una baja actividad física y un trabajo que además de sedentario (conductor) realizaba en turno de noche.

Teniendo en cuenta que su alimentación todavía no era saludable, su vida era sedentaria y su calidad del sueño mala, apareció el escenario perfecto para que poco a poco fuera recuperando la grasa perdida, hasta padecer de nuevo sobrepeso.

 

¿Cómo vivió durante la etapa de Sobrepeso?

A partir de esta subida de peso, y durante los siguientes 20 años, mantuvo un peso corporal elevado para su talla (IMC= 29), sus analíticas salían alteradas: triglicéridos y transaminasas elevadas, y le fue diagnosticado hígado graso (él pensaba que esta alteración era irreversible).

¿Cómo eran sus hábitos durante esta época?

Al llegar de trabajar sobre las 8:00 AM, desayunaba algún dulce procesado: galletas, magdalenas…con un buen vaso de leche, y después se iba a dormir.

Al despertar, realizaba una comida contundente, con predominio de preparaciones culinarias más altas en grasa (rebozados, fritos,salsas…) y siempre acompañadas de una importante cantidad de pan.

Las meriendas, de nuevo, solían basarse en galletas mojadas en café con leche y azúcar, y alguna pieza de fruta.

Las cenas, procuraba realizarlas más ligeras para evitar los efectos somníferos de una comida copiosa, basando estas principalmente en tortilla francesa, jamón york, queso, pescado y algún consomé o sopa.

 

¡Hagamos un alto en el camino! Si os dais cuenta, este hombre tenía todas las papeletas para sufrir sobrepeso…

 

<< Peso elevado al nacer + Obesidad Infantil + Sedentarismo + Alteración del Sueño + Alimentación insana >>

 

¿Eran estos factores determinantes para no darle solución?

La respuesta es NO, y prueba de ello son los cambios y resultados que os voy a empezar a relatar a partir de ahora.

 

A partir de los 55 años aproximadamente, esta persona comenzó a incorporar algunos cambios en su vida.

¿Qué cambios realizó?

De hacer muy poca actividad física, comenzó a caminar todos los días al menos 5km. Lo hacía porque le hacía sentir bien, y se había dado cuenta que le permitía estar mejor durante el resto del día.

Además de este cambio, su alimentación comenzó a declinarse hacia un patrón alimentario saludable, y aunque continuaba con muchas elecciones poco saludables, las verduras comenzaron a gustarle y las preparaciones culinarias empezaban a ser más ligeras.

A los 3 años de esto, comenzó a prestar especial atención a nuevas informaciones y recomendaciones, que le iban llegando de gente cercana, sobre cómo practicar una alimentación saludable para encontrarse mejor. Y fue entonces cuando empezó a incorporar nuevos cambios en sus hábitos.

 

¿Qué cambios alimentarios continúo realizando?

Los cambios fueron de forma progresiva y escalonada, y no se dieron todos de una vez…

  • Sustituyó los procesados dulces del desayuno por tostadas con aceite.
  • Eliminó el azúcar de los cafés.
  • Entre horas, la fruta era su alimento de elección.
  • El picoteo de alimentos insanos desapareció.
  • Los platos principales de sus comidas comenzaron a ser las verduras.
  • La cantidad de pan se redujo considerablemente.
  • La mayoría de las preparaciones culinarias de pescado, carne y huevo eran bajas en grasa.
  • Los embutidos pasaron a un segundo plano y estos solo se dejaban ver en la mesa durante las celebraciones.
  • Los postres dulces de las comidas (natillas, flan…) los sustituyó por yogures edulcorados o fruta.

 

Y con estas modificaciones, sus hábitos alimentarios dejaron de ser inadecuados.

 

¿Cuál es su situación actual?

Hace unos 8 años desde que emprendió su viaje hacia el cambio de hábitos y el balance no puede ser más positivo.

Su patrón alimentario es aún más saludable. Todos los días, camina 10 km. Y le encanta hacerlo, es más si no lo hace no se siente bien.

Además de haber perdido en torno a 15-17kg, presenta un % de grasa saludable y un nivel de masa magra óptimo. Y lo más importante, su peso corporal se ha mantenido estable durante los últimos 5 años.

En sus últimas analíticas, los triglicéridos y las transaminasas se encuentran en valores normales, y su hígado, tampoco aparece alterado en las ecografías.

Si le preguntas a él cómo se encuentra, te dirá que estupendamente y  disfrutando más que nunca de su alimentación.

A todos estos cambios, se suma que durante el último año, coincidiendo con su jubilación, ha mejorado la calidad del sueño, logrando dormir 6horas por la noche y 1 hora de siesta por la tarde.

¡No pueden ser mejores los resultados!

 

Él esta realmente satisfecho de todo el camino recorrido durante los últimos 10 años, del exceso de peso que ha dejado atrás, y de poder vivir esta etapa llena de vitalidad y bienestar.

Al llegar a este punto, he de confesaros que se me está escapando alguna lagrimilla, y es que ha llegado el momento de deciros que…

“La historia de un hombre que tuvo Sobrepeso” es la historia de mi padre.

Me siento infinitamente orgullosa de su cambio, de haber sido un factor influyente en su proceso, y sobre todo de poder verle disfrutar de unos hábitos de vida saludables. ¡Solo deseo ser testigo de ello muchos años más! 

Con este ejemplo sobre todo quiero trasmitiros  que aunque el camino pueda ser largo y difícil, cambiar hábitos tiene su recompensa. Y es cierto que cada persona con exceso de peso tiene unas particularidades concretas, pero a pesar de los aspectos y factores que influyen en el peso corporal , cambiar conductas es sin duda el camino para combatir la epidemia de la obesidad.

Espero que hayáis disfrutado del texto tanto como yo lo he hecho al escribirlo. Para cualquier consulta relacionada con la Nutrición, no dudéis en escribirme.

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