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Claves para comer sano después de las vacaciones

¿Cómo comer sano después de las vacaciones?

¡¡La clave principal está en nuestra despensa!!

Es habitual, que los días previos a nuestras vacaciones, nos dediquemos a “vaciar la despensa” . Una conducta adecuada si se trata de consumir alimentos perecederos, ya que es una buena práctica para evitar el desperdicio de comida.

Sin embargo, si nos tomamos esta práctica al pie de la letra, y nos comemos todas las existencias alimentarias, incluyendo las no perecederas, es probable que nuestra despensa esté completamente vacía al volver, no siendo difícil que con el cansancio y la pereza pos-vacacional…acabemos realizando elecciones  “más cómodas”, pero poco saludables.

Teniendo en cuenta que ya de por sí durante las vacaciones, la mayoría de las personas suelen descuidar los hábitos, es importante que si queremos comer sano, nos anticipemos a estas circunstancias. ¿Cómo?

¡¡¡Creando una despensa saludable!!!

Y es que, es evidente que si en nuestra despensa contamos con ingredientes sanos que nos permitan preparar platos sabrosos, fáciles y rápidos, las excusas para comer mal se reducirán mucho.

¿Qué alimentos no deben faltar en tu despensa?

Despensa Saludable

Verduras en conserva y/o congeladas

Son una buena opción para cuando no disponemos de verdura fresca.

¿Todas valen?

Sí, si son verduras. No si son preparados o pre-cocinados que contienen verduras. Es decir, por ejemplo los medallones de espinacas no entran en este grupo.

Para conocer si estas eligiendo bien, fíjate en el listado de ingredientes. En este solo debería aparecer verdura/as, agua y en algunos casos sal. Si han adicionado sal, evita añadir más en su preparación.

Legumbres en conserva y/o congeladas

Cocinar las legumbres puede ser una de las principales barreras a la hora de consumirlas. Por ello esta opción es una alternativa para incluirlas en nuestros platos de una forma rápida y sencilla.

Al igual que ocurría con el grupo anterior, la única particularidad es que suelen ser alimentos más ricos en sal, por lo que lavarlas antes de consumirlas y evitar adicionar más sal, es una recomendación a seguir.

Dentro de este grupo puedes optar por múltiples variedades (guisantes, habitas baby, garbanzos, judías blancas…).

En este grupo no se incluye la fabada ya preparada tipo “Litoral”.

 Frutas en conserva y congeladas

Dentro de las frutas en conserva, la piña en su jugo, suele ser la única variedad en conserva a la que no añaden azúcar, ya que el resto suele ser fruta en almíbar.

Si te gusta la piña, opta por tener siempre esta opción para tomarla si no dispones de fresca.

Por otro lado, existen las frutas congeladas. Por lo general, suelen ser frutos rojos (frambuesas, fresas, moras).

También puedes optar por congelarla tú antes de irte de vacaciones. Para ello, introdúcela en bolsitas individuales aptas para almacenar comida.

Frutos secos

Son los grandes olvidados, quizás por la mala fama de ser muy calóricos y aportar una alta cantidad de grasa.

Es importante elegirlos al natural, sin procesar (adicción de miel, sal…).

La variedad es infinita. Nueces, almendras, anacardos, pistachos, nueces de macadamia, avellanas…y podemos añadirlos para enriquecer y dar sabor a los platos, o bien tomar entre horas.

Semillas

Es el ingrediente de moda, existen diversos tipos de semillas: semillas de lino, chía, sésamo, amapola…estas se caracterizan por su riqueza en grasas saludables, proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales.

Puedes añadirlas a los platos de verduras o elaborar una crema a partir de estas (tostar y triturar) para usarlas como untable en tostadas y/o fruta.

Cereales integrales

Son alimentos no perecederos, su preparación es sencilla y pueden formar parte de múltiples recetas.

Escoge las versiones integrales (arroz y pasta integral, panes integrales, avena) frente a los refinados. A veces es difícil elegir los primeros. Por norma general, fíjate que el primer ingrediente sea integral (trigo integral, centeno integral…).

El pan puedes congelarlo, ya que al calentarlo (horno, tostador) recuperará parte de sus características organolépticas.

Conservas de pescado y marisco

El inconveniente de estos alimentos es la elevada cantidad de sal que les añaden, por ello no conviene abusar, pero puede ser una buena opción para estas comidas fáciles y rápidas.

Existe una gran variedad de conservas en el mercado. Para comprar las que menos sal tienen, busca aquellas que aporten menos de 1,3g de sal por 100g de alimento.

Dentro de las conservas en aceite, es preferible que optes por las opciones “al natural”, ya que los aceites que suelen usar, en la mayoría, son refinados.

Huevos

Esta opción solo es viable, si tu viaje dura menos de 1 mes y si compraste los huevos teniendo en cuenta que la fecha de caducidad fuera posterior al regreso de tu viaje.

Si es así, será un ingrediente perfecto para añadir a tus comidas pos-vacacionales, ya que admite múltiples preparaciones, todas ellas rápidas y sencillas.

Puedes incluirlo en tortilla, cocido, plancha, revuelto, horno…

Aceite de oliva virgen extra

Aunque es algo que siempre solemos tener, no está de más revisar la despensa y asegurar que lo tenemos.

Por sus propiedades nutricionales, siempre es aconsejable elegirlo virgen extra.

¿Qué otros alimentos saludables incluirías a vuestra despensa pos-vacacional?

Espero vuestros comentarios 😉

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