vivir un verano flexible y saludable

Cómo compaginar la vida social del verano con una alimentación saludable

Parece que el buen tiempo y el verano ya está aquí, lo que quiere decir, que empezamos a tener más compromisos sociales de los habituales, pasamos más tiempo fuera de casa tanto para tomar algo como para comer o cenar fuera y pronto llegaran las vacaciones. Lo que puede suponer un cambio en nuestros hábitos saludables. Y este año, esta situación se acentúa, ya que se une a las relajación de las restricciones sanitarias por la COVID19, los buenos resultados de la vacunación y las ganas que tenemos de recuperar el contacto social que tanto hemos echado de menos este último año.

Y nos lo merecemos. Es momento de disfrutar del buen tiempo, de la familia, de los amigos y de las vacaciones, pero lo podemos hacer de dos formas: viviendo un verano de desenfreno o bien, viviendo un verano flexible. Tú, ¿cuál eliges?

La opción para muchas personas es optar por un verano de desenfreno. Olvidarse de los hábitos saludables y pensar que en setiembre ya se pondrá a dieta de nuevo. Una concepción errónea, que puede provocar problemas de salud. En un primer momento, si se opta por comer cualquier cosa con frecuencia, consumir alcohol sin medida, olvidarse de la actividad física y trastocar las horas de sueño, notarás más cansancio, malas digestiones y un descanso poco reparador. Pero lo normal ante estos síntomas, es no darle importancia, porque se piensa: “bueno, es verano, es que no paro”. Pero el cuerpo necesita parar, descansar y nutrirse adecuadamente, por eso te envía esas señales.

Las consecuencias de un verano de desenfreno no acaban aquí. A la larga, estos excesos, pueden provocar hipertensión, colesterol, alteraciones del azúcar, problemas cardiovasculares. Y la solución no pasa por ponerse a dieta en setiembre, porque es entrar en una rueda que más que ayudar al cuerpo, lo castiga.

¿Esto quiere decir que hay que ser muy estricto este verano, no comer ni un helado ni beber una cerveza fresquita puntualmente? No, para nada. Hay que ser flexible.

Como enseño en mi curso Aprende a comer sano, la flexibilidad es el ingrediente más importante para disfrutar de una alimentación saludable.

Un verano flexible quiere decir no dejar de lado los hábitos que mantienes durante el año. Sigue alimentándote saludablemente, aunque salgas más, en los menús de los bares y restaurantes existen varias opciones saludables, y no quiere decir aburridas. Si un día te apetece compartir un copa de vino con tus amigos, o saborear un postre, no pasa nada, no te castigues. Pues disfrutar de estas opciones, de forma puntual y sin culpa, también es salud. Compagínalo con la dieta equilibrada que haces habitualmente. Y combínalo también con actividad física. El verano, con su buen tiempo, permite hacer muchas actividades al aire libre: senderismo, actividades acuáticas, turismo que te permite andar. Aprovéchalo, y sácale partido.

Para que te resulte más fácil optar por un verano flexible y saludable, te dejo unos consejos prácticos:

Elegir platos saludables. Al salir a comer o cenar con la familia y/o amigos lee detenidamente la carta. Acostumbramos a ir rápidos y escoger siempre los mismos platos. Reflexiona, piensa realmente lo que te apetece comer, fíjate que haya verduras, que elijas platos cocinados ligeramente (vapor, plancha, parrilla,…) en vez de fritos, por ejemplo. Incluso, si váis a compartir, propón platos de este estilo que combinen con las elecciones del resto de comensales y así, equilibrar el menú.

Escoge bebidas saludables. Y si te apetece salirte del agua, el zumo de tomate u otras opciones saludables, intenta que no sea a lo largo de toda la comida. Empieza con una cerveza para el aperitivo, por ejemplo, y luego para la comida agua. Evita cerrar el menú con la típica ronda de chupitos, no te aportan nutrientes y su alta graduación alcohólica no es nada aconsejable.

Postres. Esta es la parte del menú que muchos, yo también me incluyo, no nos podemos resistir. Lo ideal es escoger fruta o un lácteo, pero si eres de los que les gusta el dulce como a mí, párate a pensar si la opción de compartirlo o escoger un postre que no sea excesivamente grande, también te hará disfrutar. Pues muchas veces nos dejamos llevar por las ganas si pararnos a escuchar lo que realmente queremos.

Evita salir de casa con un elevado nivel de hambre si tienes un compromiso social. Pica algún snack saludable antes de salir como frutos secos o fruta.

Mantente activo. El ejercicio físico es clave para mantenerse saludable y el verano es una oportunidad para moverse. Si vas a viajar y a hacer turismo apuesta por moverte andando mientras descubres el lugar. Vive experiencias nuevas con deportes típicos del verano: aprende surf si estás en la playa, haz senderismo si has decidido irte a la montaña. Eres de los que le gusta el sol, no te quedes todo el día tumbado en la toalla. Aprovecha para andar cerca de la orilla del mar mientras te bronceas y haces ejercicio, o si vas a la piscina, nada media horita y ejercita todo el cuerpo. Y sobretodo, escoge una opción que te guste y te divierta.

-Sé flexible. Si decides vivir de forma flexible el verano, por favor, te anima a dejar las culpas fuera. Si un día no pides un plato saludable no pasa nada, si otro día decides descansar totalmente y no moverte ni un cm, tampoco pasa nada. La clave es que no acabe siendo la tónica habitual de todos los días de verano.

Deseo que puedas aplicar estos consejos y disfrutes de un verano flexible, saludable y placentero.

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