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7 tips para cuidar tu alimentación sin dietas

Ya estamos en septiembre y volvemos a la rutina. Las vacaciones han acabado, estamos aún con la ‘depresión postvacacional’ y volvemos a la carga: “ahora toca hacer dieta para deshacerme de los kilitos de más que he cogido durante los excesos de este verano”.  Este es uno de los primeros objetivos que seguro se te pasa por la cabeza, ¿verdad?

Un objetivo que también te planteas pasadas las navidades y seguramente el año que viene, antes del buen tiempo, en la conocida “operación bikini”. Y así en bucle. Año tras año. Pero si te paras a pensar (porque esto lo llevas haciendo ya hace unos años) ¿cuál es el resultado final?

En el mejor de los casos te encuentras en el mismo peso, pero lo más probable es que en los últimos años sumando, sumando, hayas cogido más peso del que deseabas, y en el peor de los casos puede que hayas empeorado tu relación con la comida, te haya surgido algún problema de salud o incluso, algún desorden alimentario.

Tú crees que necesitas hacer dieta. ¡¡¡Pero no!!!! Ha llegado el momento de romper con este círculo vicioso de las dietas, y apostar por alimentarte de forma saludable, consciente y disfrutando de la comida. Hacer dieta no te dará lo que buscas, aprender a comer sano y de forma flexible, sí.

Lo que en realidad te ayudará a alimentarte de forma sana es:

                –escuchar las señales hambre-saciedad; el cuerpo nos envía constantemente señales sobre nuestro entorno, lo que nos pasa, para que podamos sobrevivir. Y entre estas señales, están las de hambre y saciedad. Pero el ajetreo de la vida actual nos ha hecho olvidar escuchar a nuestro cuerpo, y en el tema de la alimentación es muy importante. Generalmente tenemos hambre cuando han pasado 3-4 horas después de la última comida. Si tenemos hambre notaremos un vacío en el estómago, incluso puede que nos haga ruido, esto indica que es hora de alimentarnos de nuevo. Pero si decidimos no hacerle caso y esperarnos una hora más para comer algo, luego tendremos mucha más hambre y optaremos por comer más y alimentos más palatables (con más grasas, azúcares y sal). Con la saciedad pasa lo mismo. Es importante que observes cuándo estás satisfecho para dejar de comer antes de que estés demasiado lleno.

                –no prohibirte; cuanto más te prohíbas ciertos alimentos, más ganas tendrás de consumirlos. Y entonces, cuando finalices tu dieta de restricciones volverás a escoger estos alimentos con más ganas, siendo el resultado contraproducente. Además eliminar alimentos que nos gustan genera tensión y ansiedad, que llevan a consumir otros productos en más cantidad para calmar ese estrés. Solución: no te prohíbas ningún alimento, sé flexible. Se trata de dosificarlo y gestionar su ingesta. Comer ese alimento que te gusta de vez en cuando, y con conciencia te ayudará a motivarte para tener una alimentación saludable, ya que estarás disfrutando de la comida y de lo que te gusta.

                –comer con atención;  sin distracciones como el televisor o el móvil. Disfrutar de la comida, recréate con su aroma, su gusto, saborea cada bocado… Empieza a aplicar este ritual y lo primero que conseguirás es comer poco a poco, facilitándote la digestión de los alimentos y te ayudará a identificar la sensación de saciedad.

                –bajar los umbrales de azúcar/sal; un paso sencillo y que puedes ir incorporando poco a poco. Intentar reducir al máximo el consumo de azúcar y sal. Busca otras formas de aromatizar tus platos. La sal la puedes sustituir por distintas especies. Prueba, juega con ellas y descubre las que realzan el sabor de tus platos favoritos. En cuanto al azúcar, sácale provecho a la fruta. El plátano, los dátiles, los higos, entre otras, son frutas que puedes usar en recetas dulces y te ayudaran a quitarte el gusanillo por el azúcar.

                –cocinar fácil, rico y sano es la mejor forma de motivarte. Hoy en día hay infinidad de recetas saludables en la red, es el momento de aprender a cocinar sin complicarse mucho, descubrir platos nuevos saludables y sabrosos que te gusten y variar tu menú habitual. Si te faltan ideas te recomiendo la app de Ékilu.

                –organizar comidas; con las prisas de hoy en día, no organizarte en la cocina dificulta que tu alimentación sea saludable. Llegar a casa tarde o justa de tiempo, tener la nevera medio vacía o no saber qué cocinar, te va a llevar a picar lo primero que encuentres. Piensa en el menú semanal, haz la compra y adelanta todas esas preparaciones que sean posibles el día de la semana que te vaya mejor. Verás el cambio. Llegar a casa y saber qué tienes para comer o cenar es la mejor garantía de mantener una alimentación saludable.

                –cambiar creencias; la industria y la sociedad nos marcan unos cánones de belleza que están muy alejados de los cuerpos reales y que nos afectan, en mayor o menor medida a todos. Por eso es importante cambiar estas creencias sobre el peso ideal y los cuerpos esculturales. Hay que empezar por aceptarse y quererse a uno mismo, entender que todos somos distintos y bellos por igual.

Acabar con el ciclo de las dietas consiste en introducir, poco a poco, estos pequeños cambios progresivos que a largo plazo dan buenos resultados. Es la mejor forma de alcanzar el bienestar que buscas, estar sano y disfrutar de la comida, que al fin y al cabo, no deja de ser un placer más de esta vida.

¿Qué te parecen estos cambios de hábitos? ¿Los vas a empezar a aplicar? ¿Cuál/es te cuestan más? Déjame tus comentarios, me encantará leerlos. 

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